La segunda vida de las consolas ‘retro’

Existen consolas modernas en las que se pueden cargar los viejos cartucho de la Super Nintendo o la Megadrive

Es inevitable. Cuando el público que acude a las ferias de videojuegos se acerca a la sección retro lo hace impulsado por la nostalgia. En esos puestos efímeros esperan encontrar el juego que les hizo vibrar en dos dimensiones en las despreocupadas tardes de su niñez. Sin embargo, lo que descubren es que, más allá de los clásicos que se exponen, hay un universo vivo y dinámico que sigue sacando al mercado novedades para consolas tan antiguas y míticas como la Spectrum.

De esta manera, las últimas novedades de estos microordenadores de los ochenta no datan de principios de los noventa, sino de hace apenas unos meses. Detrás del rejuvenecimiento de estas máquinas treintañeras se encuentran grupos como Retroworks, aficionados a los videojuegos clásicos que rememoran sus partidas antiguas y crean los juegos que siempre soñaron en su infancia.

“Nosotros fuimos niños que tuvimos ordenadores antiguos. Pasan los años, caen en desuso, pero siempre te queda el recuerdo. Cuando llegan los tiempos de internet empiezas a buscar y ves que hay gente que está recuperando los juegos, que hay emuladores, que puedes volver a jugar”, explica Francisco Javier Velasco, miembro de Retroworks, quien añade que fue en ese momento cuando a muchos les “picó el gusanillo” de ir más allá de rememorar. “Ves que hay herramientas para compilar, para pintar, y piensas ¿podría hacer el juego que siempre quise hacer? Y entonces terminas haciendo juegos”.

Retrowork es uno de esos grupos de aficionados a las consolas antiguas que crea nuevos videojuegos para ellas, pero no es el único. Otro es Mojon Twins, y también hay desarrolladores individuales que crean juegos en solitario. La característica común de todos ellos es que los conciben sin ningún tipo de aspiración comercial y los comparten en plataformas y foros de forma gratuita. “Hacemos los juegos que nos da la gana, son muy personales y no seguimos las tendencias, nunca pensamos en el mercado, porque nuestro mercado es muy pequeño. Pero a la vez es muy agradecido. Los hacemos por amor al arte”, asegura Velasco.

No obstante, hay algunos que sí se venden. Pero, en este caso, se trata de ediciones físicas especiales, en las que además del cartucho del juego se incluye una caja exclusiva y contenidos adicionales, como guías, figuras de los personajes e, incluso, un cómic de la historia. “Muchos de los que nos siguen lo bajan en digital, pero estas ediciones físicas están pensadas para el coleccionista. Esto sí lo vendemos, pero en realidad es casi a precio de coste, y lo que nos satisface es que lo compren y nos digan que les encanta. El aplauso del artista, que es lo que nos alimenta”, explica el miembro de Retrowork.

Estos juegos se desarrollan en ordenadores modernos, pues son los que tienen las herramientas necesarias para llevarlos a cabo de una manera relativamente sencilla. Una vez se ha creado, se prueba en el emulador para comprobar que todo marche sobre ruedas. De ser así, el último paso es grabarlo en un cartucho y probarlo en la videoconsola, puesto que “el emulador no es igual que el hardware, entonces puede haber alguna cosa que se desconfigure y que se tenga que retocar”, aclara Velasco. Una vez hechas todas las comprobaciones, se sube a la red para que se lo baje quien quiera.

En este punto, el usuario que lo descarga tiene dos opciones para jugarlo. La más sencilla y accesible es cargar el archivo en un emulador. La segunda, algo más compleja, es grabar ese fichero en un cartucho, que es la alternativa más atractiva para los aficionados acérrimos de máquinas como la Spectrum o la MSX. Para ello, hay máquinas especiales que pasan el juego al soporte físico, se puede hacer a través de la propia videoconsola e, incluso, con grabadoras de casete conectadas al ordenador, ya que algunas de estas consolas funcionaban con cintas magnéticas.

Nuevas consolas, juegos antiguos

No obstante, a los usuarios que decidan jugar en sus viejas videoconsolas les puede surgir otra dificultad, que éstas se rompan. “Al ser máquinas antiguas, se reparan malamente. Hay algunas cosas que sí tienen reemplazos, como microchips o baterías, pero otras piezas son muy difíciles de encontrar”, apunta Francisco Javier Velasco.

Sin embargo, hay alternativas para poder seguir disfrutando de las consolas clásicas. Una de ellas es el ZX1, un hardware programable que se ha configurado para que funcione como una Spectrum, se puede conectar al televisor y en el que se cargan los juegos mediante una tarjeta SD. Otra opción son máquinas como la Retron 5, que admite cartuchos de NES, Famicom, Super Nintendo, Super Famicom, Megadrive, Genesis, GameBoy, GameBoy Color y GameBoy Advance, tiene puertos para conectar los diferentes mandos de estas consolas y conexiones HDMI para jugar en Full HD.

A estas opciones se suma otra que también permite jugar con la máxima calidad en televisores de última generación sin prescindir de la consola original: los cables adaptados. “Nosotros nos dedicamos al cableado, para que puedas conectar videoconsolas antiguas como la NES, la Megadrive o la Nintendo 64 a televisores modernos y poder disfrutar de la consola original con la máxima calidad”, explica Miguel Peris, director comercial de Retrocables, una empresa que, además de cables, también comercializa máquinas como la Retron 5.

El auge del retro

Es incuestionable que los videojuegos retro están de moda. Además de aficionados como los miembros de Retrowork, son muchos los creadores profesionales que

desarrollan sus trabajos con estética antigua para máquinas actuales. “Retro no es sólo los gráficos, también es la jugabilidad. Es otro tipo de juego, y ahora se está volviendo a valorar”, afirma Jaime Domínguez, desarrollador independiente, director del estudio Kaleido Games y creador de Beekyr Reloaded, un juego de abejas que combina el estilo shooter de scroll lateral, es decir, el clásico matamarcianos, con unos gráficos actuales, creados a partir de los dibujos de un pintor.

Y es que, aunque algunas grandes compañías se estén sumando al carro de los juegos retro, son desarrolladores independientes como Domínguez los que han rescatado este estilo para nuevas creaciones. No obstante, “como creador ‘indie’, es muy difícil tener visibilidad y competir con los grandes”, asegura, pese a que hay proyectos de mucha calidad en España.

Por eso, el director de Kaleido Games ha decidido lanzar una iniciativa que agrupe a los pequeños estudios ‘indie’ españoles y les ayude a crecer juntos, Indie tribe. “Es un proyecto al que van a pertenecer muchos pequeños desarrolladores españoles. Va a ser un sello de calidad, por lo que para adherirse a él seremos exigentes. Los juegos se probarán de forma anónima por parte de todos los miembros de la asociación. Lo que queremos es que cada vez que alguien vea el distintivo de Indie tribe en un juego sepa que es un producto de calidad”, concluye.

Noticia original: El Mundo

2017-11-03T08:38:06+00:00 03/11/2017|Noticias|