Análisis de Thimbleweed Park, el retorno por todo lo alto de la aventura gráfica clásica

Lo del tema económico lo digo porque la campaña de Kickstarter que ayudó a financiar el juego consiguió recaudar 626.250 dólares. El objetivo inicial era llegar a los 375.000 dólares. Éxito absoluto. Otra cosa es lo que suceda a partir de ahora con las ventas y los beneficios que el juego pueda reportar a sus creadores, pero es evidente que había ganas de algo así.

Y sí, Gilbert y Winnick han dado en el clavo.

Thimbleweed Park: te tienes que reír

Mirad atentamente esta captura:

Cuando entre las opciones de vídeo del juego puedes elegir cómo debe estar colocado el papel higiénico en los baños que vayas a encontrarte a tu paso… pues no hace falta añadir mucho más: te vas a reír sí o sí.

Pero ojo, el hecho de que un juego sea gracioso no significa nada. Podría ser gracioso mal. Podría intentar hacer gracia y resultar lamentable. Pero, de nuevo, estamos hablando de Ron Gilbert. Muy mal tendría que habérsele dado para no mantener el nivel después de ver lo del papel higiénico antes de empezar a jugar siquiera.

‘Thimbleweed Park’ es una delicia en este sentido. Bueno, en este y en prácticamente todos. Si este año tenéis que jugar a una aventura clásica de tipo point & click, que sea esta. Un juego que tiene opciones de diálogo cuando bebes de una fuente, ideal para elegir cómo quieres que suenen tus sorbos de agua, no merece menos.

Maldita sea, si hasta existen conversaciones que no llevan a ningún lado por el simple hecho de ver qué va a responder el interlocutor. Hay diálogos y más diálogos totalmente inservibles a nivel práctico que, sin embargo, consiguen transmitir esa idea de estar en un mundo delirante lleno de personajes a cuál más chiflado.

Por no hablar de eso que todos hacemos cuando jugamos a este tipo de aventuras y que consiste en usar los verbos disponibles con los objetos más inesperados y de la forma más estúpida por el simple placer de ver qué respuestas locas nos ha preparado Gilbert. Y no decepciona.

Una aventura clásica puesta al día

Vale, lo del cachondeo de ‘Thimbleweed Park’ lo tenemos claro, pero ¿qué sucede con todo lo demás? Porque esto no es jiji jaja y ya está, ¿verdad? Verdad. Todo funciona con la precisión de un reloj suizo (siempre había querido decir esto).

El mismo juego, a través de un par de personajes muy curiosos con los que nos toparemos en los primeros minutos de la aventura, se encarga de tranquilizarnos: en ‘Thimbleweed Park’ no vamos a poder morir ni toparnos con un callejón sin salida. Todo está diseñado de forma lógica (siempre y cuando tengamos claro que la lógica para Gilbert puede ser muy curiosa) para que lo único que nos impida avanzar sea nuestra propia incapacidad para resolver un puzzle.

Y ESO MOLA.

Mola porque en modo difícil, que es como lo he jugado, hay muchos más puzzles que en el modo normal y algunos son verdaderamente puñeteros. No es un título en el que quedarse atascado por mucho tiempo en sus enigmas, tranquilos, pero sí es capaz de pillarnos más de una y dos veces. Creo que gran parte de culpa la tienen los pequeños detalles.

Es decir: atentos a los diálogos y a cualquier tipo de pista o información que puedan darnos los protagonistas, los personajes con los que interactúan o los propios objetos, ya que en ocasiones la respuesta puede estar delante de nuestras narices sin darnos cuenta. En un par de ocasiones me he encontrado a mí mismo en situaciones de este tipo por el mero hecho de estar pensando en posibles soluciones más elaboradas cuando en realidad todo era mucho más sencillo.

Por cierto, cuando digo que el modo difícil ofrece más puzzles me refiero a cosas como que en normal puedes encontrar por ahí ese bote de tinta que necesitas para una impresora, mientras que en difícil el bote está vacío y debes fabricar la tinta mezclando dos ingredientes que tendrás que recoger.

Una historia de detectives poco convencional

Ahora que ya sabemos que el juego es un cachondeo total y que, a nivel jugable, funciona a la perfección, ¿de qué va todo esto? Básicamente empiezas el juego controlando a Ray y Reyes, un par de agentes federales que deben investigar un caso de asesinato. En realidad empiezas controlando a la víctima poco antes de fallecer, pero en fin.

Ray y Reyes vienen a ser como una versión estrafalaria de Mulder y Scully (como si la pareja protagonista de ‘Expediente X’ no fuera ya lo suficientemente extraña). Cada uno tendrá sus propios intereses más allá de la resolución del propio caso, lo cual nos ayudará a querer seguir tirando del hilo para saber qué narices pasa realmente. En todo momento podremos alternar entre ambos e incluso pasarnos objetos cuando sea necesario.

Más adelante se irán uniendo más personajes a la lista de jugables. Todos locos. Y si no, decídselo al payaso Ransome.

  • Los personajes y la ambientación
  • Los diálogos y los puzzles
  • ¡Es una aventura gráfica de Ron Gilbert!

Lo peor

  • El color de los zapatos de Reyes
  • Que el papel higiénico sólo sea blanco
  • Alguna que otra situación incoherente entre personajes (por decir algo serio, aunque sea un detalle tonto)


La noticia Análisis de Thimbleweed Park, el retorno por todo lo alto de la aventura gráfica clásica fue publicada originalmente en Vidaextra por Alex CD .

2017-04-12T22:47:57+00:00 13/04/2017|Noticias|